Patricia Landolfi
Las relaciones humanas a veces se resienten cuando sucede algo y una de las partes involucradas no se pone en el zapato del otro. Es muy fácil no darse por enterado de qué podría estar afectando al ser querido y obviar los sentimientos de aquel que está en desventaja, por algo que suceda. Pensemos por un momento en alguna situación que esté pasando en este momento. Tú, entiendes que tu amigo, amiga, pareja, hermano, deben de entender que tu no tienes la culpa. PeroÖ¿y si realmente, olvidas tu yo, te despojas del ego y caminas en dirección opuesta, te colocas en los zapatos del aquejado y te imaginas que eres tu, al que le esta pasando esa situación?
Recreemos la escena. El problema es a ti que te sucede. Ya no eres espectador, sino protagonista. Es a ti que te duele el corazón. De ti murmuran. A ti te acusan. De repente, comienzas a entender mejor a tu amigo. Ya entiendes porque quizás, no responde como antes. Ya no esta sonriente. En cambio, sus ojos ya no brillan. Nadie comprende por lo que está pasando. Nadie ha visto como sufre. En cambio tú ahora, te pones sus zapatos. Y lo apoyas. Tratas de escucharlo. Con paciencia. Con ternura. Con consuelo. Le das tu mano y le dices, estoy aquí. No pasa nada. Es cierto. Se lo que sientes.
Precioso Mensaje.
Sigue leyendo:
http://listindiario.com.do/app/article.aspx?id=101067